Por motivos completamente Alicienkos, y su necedad y su necesidad de dar a conocer la historia de “El Teatro Itinerante del Sueño”, la narración de mi biografía se vio interrumpida el 10 de febrero del año en curso. Sí, ya pasó mucho tiempo, pero veamos si puedo continuar narrándola.
Por si no te acuerdas, o no has leído las primeras entradas de este Espejo, nos quedamos en el final de la quinta lección, impartida por la Duquesa Pimienta.
Lo que sigue ahora es la sexta lección, impartida por la cocinera.
-¿Por la cocinera?- pregunté, llena de asombro.
-Claro, tonta- contestó la Duquesa.- ¿Acaso crees que la cocinera sólo sabe poner pimienta a los guisos?
- Eee… no… claro… ¿Qué sé yo?
- ¡Nada!- Subrayó con tan súbita violencia, que la cocinera aventó el pimentero, y este pasó volando sobre mi cabeza. La Duquesa carraspeó y continuó:
-¡Nada de pimienta! La sopa debe estar en su punto, a las catorce veintisiete en punto, y punto.
Enseguida, salió de la cocina dejándome sola con la cocinera.
- ¿Con que nada de pimienta, verdad?- dijo la cocinera. Luego, con voz atiplada, se dirigió a mí: ¡Miristicina!
-Me llamo Alenka- dije molesta.
-¡Miristicina!- continuó, sin hacerme caso-. Se necesita miristicina.
-… miris…miristi ¿qué?
- Niña tonta, la sopa debe estar a las catorce veintisiete. Pásame la miristicina.
- No sé qué es eso- manifesté realmente molesta.
-Busca ahí, en la alacena- indicó con la cuchara.- Miristicina.
Entonces abrí la alacena.
¡Qué maravilla! ¡Cientos de botellitas, frascos y redomas de todos tamaños y colores! Y con etiquetas muy bien caligrafiadas:
Arginina, Bromelina, Letrina, Tia Mina, Tia Carolina, Englantina, Enedina, Nifú-nifá-lalina, Miristi… ¡Miristicina!- exclamé- …Oh, oh… El frasco está vacío…
-AAAAAAAAAAAAHHHHH- un grito desgarrador- ¡No puede ser!- gritó la cocinera, desgarrando su delantal, su cofia, el mantel de la mesa, y no rasgó las cortinas porque ese día las llevaron a la lavandería.- AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH- continuó- ¡La bruja! ¡La bruja!! ¡Es la tercera vez en este año! ¡Ay, de mí! ¡Debo ir por ella a la isla! ¡Me va a corretear el perro!
-¿Isla? ¿Perro?- cuestioné.- ¿Cuál bruja?
-Shhh!- dijo, tapándome la boca con la cuchara. Luego aspiró profundamente.- A ver, calma, tranquila. Veamos… Es un hecho que yo no voy a ir a la isla- declaró, y lanzándome una mirada inquisidoraduncan preguntó: ¿Quién Alenka debe ir a buscar miristicina?
-¿Yo? ¿Por qué yo?– pregunté- ¿Adónde?
-Ay, niña. A la Isla. Por allá. Pasando las Torres de Hércules. ¡Anda! ¡Se hace tarde!- dijo, empujándome fuera de la casa.
-Pero… yo…
¡FUM! Apareció una enorme copa.
- Súbete- ordenó la cocinera, levantándome como a su cuchara, y vertiéndome en el interior de la copa.- Es la copa de Helios- dijo-. Bueno, una copia de la copa, pero… navega igual que la original.
-¿Navega?
-¡Adiós!- gritó la cocinera, agitando su mano, mientras yo me elevaba por los aires dentro de la copa-. ¡No tardes! ¡Saludos a Euritión! ¡Y cuidado con el perro de las tres cabezas!
-¿¿¿Perro de las tres cabezas????
Ahora, anoto aquí la sexta lección:
"Cómo conseguir Miristicina".
1. Navegas en una copa.
2. Te mareas más que en un barco.
3. Llegas a una isla.
4. Lees un gran letrero que dice “Deshabitada”.
5. Ves aparecer un enorme perro de tres cabezas.
6. Te preguntas “¿deshabitada?”
7. Sálvate como puedas.
8. No se te ocurra correr directamente a la cueva.
9. Cualquiera de las dos opciones:
a) Ser correteada por los bueyes de la cueva.
b) Ser revolcada por los bueyes de la cueva.
10. Sientes sobre ti la respiración del perro de tres cabezas.
11. Escuchas un grito: el tuyo.
12. Escuchas el grito de otro: “¡ORTRO!”
13. Ves al perro de tres cabezas acudiendo al llamado del amo.
14. Si es la primera vez que vas por miristicina, escucharás:
“Saludos. Soy Euritión, el pastor. Él es Ortro, mi simpátrico triperro. Estás en la Isla del Perejil, y esto es lo que buscas”.
Enseguida, el pastor pondrá en tus manos un frasco gordo, verde, con tapa de corcho y con una extraña planta en su interior. Tú, mirarás el frasco, y preguntarás: “¿Miristicina?” El pastor dirá “No. Perejil”, y se alejará con su triperro.
Si es la segunda vez que vas por miristicina, escucharás:
“Saludos”.
El pastor te dará el frasco con perejil y se irá con su triperro.
Todas las demás veces que vayas por miristicina a la Isla del Perejil, encontrarás el frasco bajo el letrero que dice “Deshabitada”… junto al perro de tres cabezas…
15. Te preguntas: “¿Perejil?”
16. Escucharás una risita proveniente del frasco verde.
Eso es todo. La miristicina te la dará la pequeña verde que vive en este frasco: La Bruja Perejil.
"Brujario en la mesa nocturna"
Óleo sobre madera .28 x .31 cm.
Pintado por Alicia.
La Bruja Eneldo, prima de la Bruja Perejil.
Muñeca de tela y papel maché.
Hecha por Alicia.
Las Brujas Eneldo y Perejil,
planeando su próximo escape
para festejar el Día de Muertos.
Nota: la foto de inicio de esta entrada, la del perejil, fue tomada de Internet.